Logoterapia

Para explicar lo que es la logoterapia, no veo mejor manera que en palabras de su propio creador, Viktor E. Frankl:

“Explicaré a continuación por qué empleé el término ‘logoterapia’ para definir mi teoría. Logos es una palabra griega que equivale a ‘sentido’, ‘significado’ o ‘propósito’. La logoterapia o, como muchos autores la han llamado, ‘la tercera escuela vienesa de psicoterapia’, se centra en el significado de la existencia humana, así como en la búsqueda de dicho sentido por parte del hombre. De acuerdo con la logoterapia, la primera fuerza motivante del hombre es la lucha por encontrarle un sentido a su propia vida. Por eso hablo yo de voluntad de sentido, en contraste con el principio de placer (o, como también podríamos denominarlo, la voluntad de placer) en que se centra el psicoanálisis freudiano, y en contraste con la voluntad de poder que enfatiza la psicología de Adler. La búsqueda por parte del hombre del sentido de la vida constituye una fuerza primaria y no una ‘racionalización secundaria’ de sus impulsos instintivos. Este sentido es único y específico en cuanto es uno mismo y uno solo quien tiene que encontrarlo; únicamente así logra alcanzar el hombre un significado que satisfaga su propia voluntad de sentido.” (Viktor E. Frankl. ‘El hombre en busca de sentido’)

El doctor Frankl, solía preguntarles a sus pacientes aquejados de múltiples padecimientos: “¿Por qué no se suicida usted?” y en la mayoría de las veces, de estas respuestas extraía una orientación para la psicoterapía a aplicar: a unos eran sus hijos los que le ataban a la vida; a otros una habilidad o vocación sin explotar, etc.

El objetivo de la logoterapía es, a partir de esos finos “hilos” de vida, tejer una vida firme, coherente, significativa y responsable.

Si bien, toda situación vital (vista como una oportunidad de desarrollo) representa un reto para la persona que la experimenta y le plantea un problema que sólo ella deberá resolver, lograr dar con el significado de la propia vida puede convertirse en un proceso inverso en el cual esa persona se de cuenta que no es el sentido de ese momento particular de su vida el que desconoce sino más bien el sentido de ella misma en ese contexto. Para lograr aquello, la guía, la orientación, el ejemplo que por medio de la comunicación pueda brindar un profesor, resultará esencial en el período de formación escolar, como preparación para futuros problemas o, en el fondo, para la vida (Frankl, 1991).

En palabras de Víctor Frankl (1991): “a cada hombre se le pregunta por la vida y únicamente puede responder a la vida manifestando su propia vida; sólo siendo responsable puede contestar a la vida. De modo que la esencia íntima de la existencia humana está en su capacidad de ser responsable”. Afirma también: “al hombre se le puede arrebatar todo salvo una cosa: la última de las libertades humanas-la elección de la actitud personal ante un conjunto de circunstancias- para decidir su propio camino.”

Esta responsabilidad frente a la vida, que implica la capacidad de tomar decisiones a cada momento, opino firmemente que puede aprenderse y que la acción de la Orientación es el camino adecuado para ello. Es ahí donde se puede desplegar un proceso dirigido al conocimiento de diversos aspectos personales: capacidades, gustos, intereses y motivaciones que permitan poder decidir en función del propio futuro.

Aquí dejo una entrevista realizada al Dr.  Frankl explicando los principios sobre los que gira la logoterapia:

Terapaia Centrada en la Persona – Enfoque Humanista de Carl Rogers

En clase de Orientación Personal, hemos estado visionando el siguiente vídeo que muestra de forma práctica, a Carl Rogers conduciendo una sesión con una paciente bajo su enfoque de terapia centrada en la persona.

En este vídeo, podemos observar claramente como la relación de ayuda bajo este enfoque, pone el acento en la capacidad de la persona para producir el cambio.

En palabras de Carl Rogers:

“El individuo posee en sí mismo potenciales recursos para su propia comprehensión, para cambiar su autoconcepto, sus actitudes, y para dirigir su conducta, y estos recursos pueden ser liberados a condición de que un determinado clima de actitudes psicológicas facilitadoras pueda ser logrado”.

Se observa claramente, cuales tienen que ser las competencias, habilidades o actitudes básicas del orientador para favorecer la relación de ayuda (o proceso de orientación personal):

1. Autenticidad (también llamada “congruencia”): consiste en “ser el que uno es” en la relación, sin construirse máscaras o fachadas.
2. Aceptación incondicional: implica aceptar a la persona tal cual es, con sus sentimientos y experiencias.
3. Empatía (o “escucha empática”): es la capacidad de comprender la experiencia única de la otra persona, dicho coloquialmente: “meterse en su pellejo” y comunicar algo de esta comprensión.

En la Terapia Centrada en la Persona el terapeuta, a través de estas tres actitudes,crea el marco propicio para que la persona pueda comprenderse a sí misma mejor, recobrar la confianza en sí mismo y obtener la autoestima indispensable para su bienestar.

Personalmente, mientras estaba visionando el vídeo, no podía dejar de pensar que es increíble el manejo que Rogers demuestra a la hora de realizar escucha activa con su paciente. Me ha impresionado mucho como con “tan poco” ha conseguido “tanto” de esa sesión. Es decir, parece que no está haciendo nada, y que simplemente está escuchándola, pero hace mucho más que eso; consigue que la paciente tome conciencia por sí misma a través de la reflexión personal sobre cual es su verdadero problema y consigue pasar del plano inicial de una situación personal puntual que la lleva  a consulta, al plano emocional y al de las creencias y valores que están generando esas emociones y conflictos.

Es muy importante también, observar la importancia que se le da a la comunicación no verbal de la paciente y la del propio Rogers: tono de voz, postura abierta y cercana, contacto visual, etc. La hace sentir a gusto, crea un ambiente tranquilo, agradable, acogedor, y hace que la comunicación fluya.

Sinceramente, me parece muy difícil hacer todo eso y de forma tan natural. Pienso que los procesos de orientación bajo este enfoque, aunque parecen sencillos, son sumamente difíciles, ya que requiere de un gran trabajo y formación personal por parte del orientador, pero también pienso que es un esfuerzo que merece la pena, ya que los resultados que se obtienen son impresionantes.

Enfoque Humanista – Teoría de la personalidad de Rogers.

Rogers vivió entre 1902 y 1992, elaboró una teoría de la personalidad a partir de la experiencia clínica obtenida mediante la aplicación de un método psicoterapéutico creado por él, al que denominó “Terapia no directiva” o “Terapia centrada en el cliente”, que es una terapia humanista que se fundamenta en los siguientes conceptos.

  • Organismo: representa el conjunto total de la persona, tanto en su vertiente psíquica cómo física, alberga el campo experiencial o fenoménico y también el sí mismo o el autoconcepto. El campo experiencial o fenoménico incluye todo aquello que es experimentado por el organismo de modo consciente e inconsciente, incluyendo las representaciones psicológicas de los impulsos fisiológicos (hambre y sed) así como la influencia momentánea del recuerdo, la experiencia pasada y el impacto de los estímulos internos en los órganos de los sentidos.
  • El sí mismo o autoconcepto: es una parte del organismo diferenciada de modo gradual a través de la experiencia compuesta por las percepciones de las características del yo, de las características de las relaciones del yo con los demás y otros aspectos de la vida, junto con los valores ligados a estas percepciones. El sí mismo está en contaste cambio debido a las nuevas experiencias aunque no por eso deja de ser una “gestalt”, es decir un todo que es más que la mera suma de las partes. No importa cuanto pueda cambiar una persona a lo largo del tiempo ya que esta siempre retiene el sentido interno de que aún es la misma persona. Además de nuestra percepción sobre cómo somos, sobre nuestro “sí mismo real”, poseemos también nociones acerca de lo que nos gustaría ser o “sí mismo ideal” y tendemos a aproximarnos desde el “sí mismo real” al “sí mismo ideal” a través de la tendencia actualizadora.
  •   Tendencia actualizadora: es una tendencia innata en el organismo a desarrollar todas las capacidades que sirven para mantener o mejorar el organismo y también al sí mismo como parte del organismo. Esta tendencia sería para Rogers el principio motivacional.

La tendencia actualizadora tiene las siguientes características:

a)     Es innata: todos nacemos con ella, aunque el aprendizaje puede influir en el modo específico de desarrollarla.

b)     Es direccional: las personas actualizan capacidades positivas, es decir, aquellas que sirven para mantener y mejorar el organismo. Las capacidades negativas, como por ejemplo degradación y autodestrucción, no tienen que ver con la tendencia actualizadora, ni son una característica de la persona; sino que son algo que procede del ambiente exterior.

c)      Promueve la autonomía: ya que a través de la tendencia actualizadora la persona logra internalizar un mayor nivel de autocontrol.

d)     Se expresa de diversas formas: siendo la responsable de toda la diversidad y riqueza psicológica del ser humano.

e)      Promueve el crecimiento y la diferenciación: el niño al nacer es una totalidad débil, dependiente e indiferenciada, ya que tiene una escasa diferenciación de las funciones psicológicas y no tiene autoconcepto. La tendencia actualizadora posibilita que logre la diferenciación que da lugar al sí mismo.

  • Funcionamiento pleno: Rogers describió una serie de características de personalidad de aquellas personas que funcionan plenamente, lo que les acercaría a una vida plena. Estas características podrían ser un objetivo psicoterapéutico o de los procesos de orientación y serían:

- Apertura a la experiencia: a estas personas ninguna experiencia o emoción corriente les resulta amenazante, por lo que no tienen un sistema defensivo excesivo y son capaces de explorar su propia interioridad y de conocerse cada vez mejor a sí mismos.

 – Vivir la existencia: viviendo plenamente cada momento de la vida ya que al hacerlo, según Rogers, cada momento es nuevo y diferente del anterior, ya que lo que una persona es o será en el momento siguiente nace en ese momento del presente sin que se pueda predecir por esa persona ni por los demás. Por tanto, Rogers niega el determinismo. (centrarnos en el presente).

La confianza organística: las personas que funcionan plenamente, cuando tienen que tomar una decisión lo hacen en función de sus propias experiencias internas organísmicas y no en función de las normas sociales de un grupo o institución, ni siguiendo directamente las opiniones de otras personas.

Libertad experiencial: la persona es libre y responsable para vivir su vida del modo que elija libremente, dentro de sus posibilidades y circunstancias. Se trata de una libertad experiencial que produce el sentimiento de de ser el único  responsable de sus comportamientos y consecuencias.

- Creatividad: La persona que está comprometida con una vida adecuada es del tipo de persona de la que surgen productos creativos como ideas, proyectos, acciones nuevas, etc… y de la que surge un vivir creativo, son personas que está y son miembros de la sociedad pero no prisioneros de ella. Asumen responsabilidades de lo que hacen.

Enfoque Conductista – La Desensibilización Sistemática.

La Desensibilización Sistemática es un método terapéutico basado en principios conductistas y en particular en el contracondicionamiento.

Parece resultar especialmente adecuada para el tratamiento de las fobias y el control de la ansiedad.

Se trata de conseguir que el sujeto emita respuestas nuevas (adaptativas) a estímulos que anteriormente provocaban en él respuestas no deseadas.

Las fases fundamentales de ésta técnica son las siguientes:

  • Presentación y explicación de la técnica al paciente.: En qué consiste; para qué sirve; qué vamos a conseguir con ella; cómo va a ser el proceso…
  • Establecimiento de una jerarquía de situaciones relativas al objeto fóbico ordenadas de menor a mayor grado de intensidad (de 10 a 15 situaciones aproximadamente). Por ejemplo, si una persona tiene fobia a los perros, la jerarquía de situaciones fóbicas podría ser:
  1. Escuchar el ladrido de un perro o de algún animal parecido.
  2. Ver un dibujo de un perro.
  3. Ver una fotografía real de un perro.
  4. Ver algún vídeo en el que salgan perros.
  5. Ver a lo lejos un perro real con correa o enjaulado.
  6. Ver a lo lejos un perro suelto.
  7. Ver a un perro a una distancia media con correa.
  8. Estar cerca de un perro con correa.
  9. Estar cerca de un perro suelto.
  10. Situarnos justo al lado de un perro suelto pero con bozal.
  11. Situarnos justo al lado de un perro suelto y sin bozal.
  12. Dejar que el perro nos huela.
  13. Tocar y acariciar a un perro.
  • Se  entrena al sujeto en una respuesta antagónica a la ansiedad; generalmente esa respuesta es la relajación muscular y técnicas de control de la respiración. (Técnicas de relajación).
  • Se le va presentando al sujeto la serie de situaciones ansiógenas empezando por la de menor intensidad; cuando el sujeto ya no responde ante ella con la respuesta de ansiedad sino con la contraria de relajación se pasa a la inmediatamente superior, y así sucesivamente hasta que el paciente ya no muestra ansiedad en ninguna de las presentaciones del objeto fóbico.

Personalmente, pienso que la DS es una muy buena técnica para trabajar el control y la superación de fobias en un plano más psicológico y terapéutico, pero no tanto en el plano de la Orientación Personal, ya que el tratamiento de estas situaciones no es nuestro cometido. Aún así, si pienso que puede ser  muy útil utilizar la técnica del contracondicionamiento en los procesos de orientación, guiando al sujeto a que exponga y se enfrente a sus miedos y haciéndole reflexionar para que cambie sus pensamientos a otros más positivos y asocie estos pensamientos positivos a esas situaciones que le crean malestar.

Tipos de Enfoques en Orientación Personal

En los procesos de Orientación Personal, existen varios enfoques o varias formas de hacer.

Aquí vamos a ver principalmente tres:

  1. Enfoque Conductista: Pone el acento en la conducta observable del sujeto. Dentro del conductismo, las teorías del Condicionamiento Clásico de Pavlov, la del Condicionamento Instrumental u Operrante de Skinner y  la del Condicionamiento o Aprendizaje Social de Bandura, nos explican como aprendemos los seres humanos a través de la asociación de estímulos, a través de los refuerzos que obtenemos de nuestras conductas y a través de la interacción social, la observación e imitación de modelos.

Aquí dejo estos vídeos que explican de forma clara y sencilla en qué consisten estas teorías que luego vamos a utilizar en los procesos de orientación personal:

 

 

2. Enfoque Cognitivo: Importancia del papel que juegan los pensamientos y nuestros procesos internos en nuestras emociones y acciones. No sólo es importante la conducta observable del sujeto, ya que nuestros pensamientos son  la raíz y causa de nuestras conductas.

cognitivismo

 

 

3. Enfoque Humanista: Para el enfoque humanista, la persona es el eje en torno al que gira todo el proceso de orientación. Este enfoque conduce a tener especialmente en cuenta las capacidades, necesidades, intereses, expectativas y deseos de la persona (orientado) a fin de mantener su motivación, lograr su implicación y fomentar el desarrollo de su autonomía. Los seguidores de esta corriente, acentúan la importancia de la subjetividad, la experiencia singular del individuo, conceden total importancia a la posibilidad que tenemos de autorrealizarnos a través de la espontaneidad, creatividad y del desarrollo personal.